La gestión de la emergencia por el doble terremoto que sacudió el norte del país hace dos semanas se concentra en la remoción de escombros y la búsqueda de cuerpos en las zonas devastadas, tras concluir la fase de rescate inmediato, con más de 3.800 muertos y casi 17.000 personas alojadas en campamentos transitorios tras perder sus viviendas.
Dos semanas después de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 en Venezuela, las labores de rescate continúan bajo un estado de emergencia extrema y condiciones climáticas adversas, reportando 3,811 fallecidos, miles de heridos y 190 edificios colapsados.
El operativo, compuesto por más de 60,000 efectivos entre seguridad, voluntarios y rescatistas internacionales, enfrenta el declive en la búsqueda de sobrevivientes mientras se habilitan 87 campamentos provisionales para atender a más de 17,900 damnificados.
La ONU, a través de OCHA, ha solicitado 296 millones de dólares para asistir a 1.3 millones de personas durante los próximos seis meses, mientras UNICEF y organismos internacionales se enfocan en la provisión de agua potable, saneamiento y ayuda humanitaria, especialmente en La Guaira.
A pesar del retiro de algunos equipos internacionales tras las jornadas críticas, el puente aéreo regional mantiene el suministro de insumos médicos y maquinaria en las zonas afectadas.




