El Dominicano

Puede la tecnología detener el sargazo antes de que llegue a las playas

Puede la tecnología detener el sargazo antes de que llegue a las playas

El ingeniero Andrés Bisonó, egresado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), propuso transformar la crisis del sargazo en una oportunidad de desarrollo económico, generación de empleos e integración de las comunidades costeras, mediante soluciones tecnológicas y modelos de gestión que permitan enfrentar el problema antes de que esta macroalga llegue a las playas.

Durante una conferencia celebrada este jueves en el Jardín Botánico Nacional, en el marco de la tercera edición de los Premios Los + Ecoístas 2026, organizados por Piñero, Bisonó explicó que el desafío del sargazo requiere una respuesta integral, capaz de combinar innovación, protección ambiental, participación comunitaria y sostenibilidad turística

El especialista destacó que el turismo representa un punto de encuentro entre diferentes sectores productivos, como las finanzas, la agricultura y la cultura, por lo que consideró fundamental aprovechar su capacidad de articulación para impulsar soluciones frente a los desafíos climáticos que afectan a la región del Caribe y otras partes del mundo.

“¿Cómo podemos transformar crisis climáticas en oportunidades globales?”, fue la pregunta que, según relató, cambió el rumbo de su carrera profesional en 2018, cuando decidió orientar sus conocimientos de ingeniería hacia la búsqueda de alternativas para enfrentar esta problemática

Antes de emprender ese camino, Bisonó trabajaba en Estados Unidos como ingeniero mecánico, donde participaba en proyectos de infraestructura de gran escala y lideraba equipos de ingeniería, manufactura e instalación en campo. Entre sus experiencias mencionó los trabajos vinculados al desarrollo de Hudson Yards, en Nueva York.

Sin embargo, su interés por los océanos y su potencial para generar nuevas cadenas de valor lo llevó a explorar cómo los conocimientos técnicos y la capacidad instalada en las comunidades podían convertirse en herramientas para responder a la crisis ambiental

Durante su exposición, Bisonó señaló que el sargazo constituye un desafío global que ya no afecta únicamente a República Dominicana, México y otros territorios del Caribe, sino que también alcanza costas de Florida, Europa y Asia.

Advirtió que la acumulación de esta macroalga tiene consecuencias sobre los ecosistemas marinos, la actividad turística y las comunidades costeras, además de generar dificultades para otros sectores, incluida la generación eléctrica

En el ámbito turístico, explicó que la presencia masiva de sargazo puede deteriorar la experiencia de los visitantes y afectar la competitividad de los destinos de sol y playa. Al referirse a México, mencionó pérdidas importantes de visitantes en algunos destinos, aunque no ofreció una cifra verificada durante la conferencia.

El ingeniero cuestionó, además, los métodos tradicionales de recolección que se concentran en retirar el sargazo de las playas una vez que ha llegado a la costa.

A su juicio, trasladar grandes volúmenes de esta biomasa hacia terrenos sin condiciones adecuadas de disposición no resuelve el problema, sino que puede trasladarlo de un lugar a otro y generar nuevos impactos ambientales.

También alertó sobre el uso de maquinaria pesada en las playas, al considerar que estas prácticas pueden contribuir a la erosión costera y alterar las condiciones naturales de los espacios que se busca proteger

El conferencista presentó una tecnología desarrollada en el MIT que, según explicó, ya cuenta con patente y permite adaptar embarcaciones locales para recolectar sargazo en el mar, antes de que alcance las costas.

La iniciativa busca aprovechar los recursos disponibles en las comunidades, facilitar la puesta en marcha de los equipos y ampliar la capacidad de respuesta sin depender exclusivamente de grandes operaciones terrestres.

Bisonó sostuvo que la innovación no consiste únicamente en crear nuevas máquinas, sino también en organizar los recursos humanos, técnicos y operativos para que las soluciones puedan funcionar a una escala acorde con las dimensiones del problema.

En ese sentido, resaltó la importancia de integrar a los pescadores y otros trabajadores locales en las operaciones, lo que permitiría vincular la protección ambiental con la generación de oportunidades económicas para las comunidades costeras

La propuesta contempla, además, el uso de barreras de desvío y contención para gestionar el desplazamiento del sargazo en el océano, junto con una metodología de trabajo en las playas que procura reducir la ocupación innecesaria de espacios naturales con maquinaria y operaciones de construcción.

El especialista explicó que estas soluciones requieren establecer puntos estratégicos de acopio y transferencia, así como identificar lugares apropiados para disponer del material cuando sea necesario retirarlo del entorno marino.

Asimismo, insistió en que la instalación de barreras no garantiza resultados por sí sola. Las condiciones del océano cambian constantemente debido a las mareas, las corrientes y los vientos, por lo que es necesario mantener una operación continua de supervisión y mantenimiento.

Para Bisonó, cualquier estrategia efectiva debe contemplar la cadena completa de gestión del sargazo, desde su interceptación en el mar hasta su recolección, traslado y disposición final, con criterios de responsabilidad ambiental

Durante la conferencia, el ingeniero también adelantó que se han desarrollado otras tecnologías orientadas a interceptar y gestionar el sargazo en alta mar, con el propósito de ampliar las posibilidades de respuesta ante los volúmenes que llegan a la región.

Aunque no ofreció detalles técnicos adicionales sobre esta segunda solución en el fragmento de su exposición, destacó que la colaboración entre distintos actores resulta esencial para avanzar hacia operaciones de mayor escala.

Su planteamiento se enmarca en el concepto de economía azul, que promueve el aprovechamiento sostenible de los recursos oceánicos para impulsar el desarrollo económico, proteger los ecosistemas y generar beneficios sociales.

Bisonó concluyó que las crisis ambientales también pueden abrir oportunidades para la innovación, la creación de empleos y el fortalecimiento de las cadenas de valor, siempre que las soluciones se diseñen a partir de las necesidades reales de los territorios y con una visión de largo plazo

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