Agricultores de papa, ajo y zanahoria denuncian que sembrar ya no garantiza rentabilidad y advierten que el campo dominicano podría depender cada vez más de productos importados.
En el Valle de Constanza, una de las principales zonas de producción agrícola de República Dominicana, agricultores de papa, ajo y zanahoria aseguran que el esfuerzo de sembrar ya no garantiza sobrevivir. Denuncian que el aumento en los costos de fertilizantes, combustibles y mano de obra, combinado con importaciones realizadas en plena cosecha local, ha provocado pérdidas económicas que amenazan la continuidad de cientos de productores.
“Los precios fluctúan mucho. Cuando no hay planificación en las importaciones, aquí en Constanza nos vemos muy afectados. Hemos llegado a vender ajo desde mil pesos hasta dos mil pesos el quintal. Es decir, entre 10 y 20 pesos la libra. Si vendemos a 10 pesos la libra y sacamos 40 quintales por tarea, apenas hacemos 40 mil pesos y terminamos perdiendo”, afirmó Rafael Torres, productor agrícola.
La denuncia se repite entre agricultores que aseguran competir en condiciones desiguales frente a productos importados, mientras ellos ya han asumido elevados costos de producción, transporte y cosecha.
“La situación es que se realizan importaciones en el mismo momento de la cosecha. Entendemos, como agricultores, que se debe mantener el abastecimiento para la población, pero cuando hay cosecha no es apropiado importar, porque eso provoca una baja en los precios y genera una competencia desleal con los productos traídos desde el exterior”, sostuvo Torres.
El programa Toda la Verdad, conducido por la periodista Odalis Castillo, inició la serie de investigaciones Crisis en el sector agropecuario, enfocada en revelar la situación que enfrentan productores dominicanos ante el aumento de las importaciones, las pérdidas económicas y las dificultades para comercializar sus cosechas. En la primera entrega de la serie dieron a conocer la situación de los productores de habichuela y cebolla en la provincia de San Juan y en esta semana presentaron el reportaje de los productores de Constanza con la experiencia con la papa, la zanahoria y el ajo.
Según los productores, el problema no es únicamente la importación, sino la falta de planificación y coordinación entre las autoridades y el sector agrícola.
“Nosotros no nos oponemos a las importaciones, pero hay una mala planificación de parte del Gobierno y en los últimos cinco o seis años hemos venido sufriendo esas importaciones a destiempo”, agregó el agricultor.
LA CAÍDA DEL AJO Y EL AUMENTO DE LAS IMPORTACIONES

La crisis también se refleja en la reducción de la siembra de ajo en Constanza. Rafael Torres aseguró que en Constanza hace años llegaron a sembrarse entre 16 mil y 20 mil tareas, mientras que actualmente apenas se cultivan unas 1,200.
Las cifras de importación muestran una tendencia opuesta. Las importaciones de ajo pasaron de US$8,046,585.12 en 2019 a US$20,478,704.06 en 2025, alcanzando su punto más alto en 2024, con US$26,073,876.82.
Para Winston Marte, doctor en Economía Agrícola, con quien hemos analizado la data importaciones solicitada por Toda la Verdad a diferentes fuentes oficiales, como Ministerio de Agricultura, Adunas y Oficina Nacional de Estadísticas, el crecimiento de las importaciones refleja una política que afecta directamente la rentabilidad del productor nacional.
“Las importaciones de ajo en 2019 eran apenas de 8 mil toneladas, pero en los últimos años han sobrepasado las 14 mil 700 toneladas. Prácticamente se han duplicado”, explicó.
Marte sostuvo que el fenómeno no es aislado.
“Esos datos arrojan claramente que existe una política de promoción de las importaciones agropecuarias y eso causa efectos muy negativos en la producción nacional, porque los productores no tienen cómo negociar precios que les permitan obtener niveles de rentabilidad”, expresó.
El especialista advirtió además sobre el riesgo de depender cada vez más de mercados internacionales.
“El país produce aproximadamente entre un 40% y un 50% del ajo que consume. Si los productores siguen quebrando, terminaremos dependiendo prácticamente en un 100% de las importaciones. Y eso implica un riesgo, porque cuando los precios internacionales suban, aquí también subirán”, señaló.
SEMBRAR PAPA: ALTOS COSTOS Y PRECIOS POR EL SUELO
La papa es otro de los cultivos afectados por la combinación de costos elevados e importaciones crecientes. En volumen, las importaciones pasaron de 37,495.93 toneladas métricas en 2019 a 76,613.94 toneladas en 2025, un aumento de 104%.

“La principal queja de nosotros es que ahora mismo tenemos este cultivo de papa y las papas están por el suelo, mientras lo que hacen es seguir jodiendo con las importaciones. Todo está sobrevaluado. Ahora mismo un saco de abono nos cuesta 3,500 pesos”, denunció Cristhian Reyes, productor de papa de Constanza.
Reyes explicó que sostener una finca activa implica gastos diarios difíciles de cubrir. “Yo tengo ahí 25 personas trabajando. Son 1,300 pesos por cada uno con desayuno incluido. Eso es diario y hay que pagárselo el mismo día.
El productor aseguró que sembrar una tarea de papa puede superar los 200 mil pesos entre fertilizantes, semillas, riego, mangueras y mano de obra.
“Todo es dinero y más dinero. Y nadie viene a defender a nadie”, lamentó.
ZANAHORIA: IMPORTACIONES, LLUVIAS Y MILLONES EN PÉRDIDAS
En el caso de la zanahoria, los productores describen una combinación devastadora entre importaciones prolongadas y lluvias que terminaron dañando las cosechas locales.
Las importaciones de zanahoria alcanzaron en 2025 su nivel más alto del período analizado, con US$1,163,992.24. En volumen, pasaron de 1,435.03 toneladas en 2019 a 1,989.45 toneladas en 2025.

Jon Galván, productor agrícola de Constanza, explicó que la falta de regulación provocó que la zanahoria importada permaneciera en el mercado mientras la producción local esperaba ser vendida.
“En diciembre trajeron un excedente de zanahoria que duró enero y febrero completos. La zanahoria de aquí se quedó sembrada esperando que se acabara la importada. Entonces llegaron las lluvias de marzo y abril y toda esa zanahoria terminó dañándose”, relató.
El impacto económico, asegura, ha sido devastador.
“En mi caso personal, las pérdidas rondan entre 15 y 16 millones de pesos”, afirmó.
Víctor, otro productor agrícola de la zona, resumió la frustración del sector. “Uno siembra pensando que venderá a buen precio y al final llega la importación y le destruye el mercado”, expresó.

Mientras tanto, el Gobierno anunció este sábado 16 de mayo la compra total de la producción de papa en Tireo y Constanza como medida de alivio inmediato para los productores. Sin embargo, en el campo la pregunta sigue abierta: ¿por qué el Estado tiene que intervenir para comprar cosechas que debieron encontrar mercado?
Para muchos agricultores, el verdadero desafío no es rescatar pérdidas después de la crisis, sino evitar que el campo dominicano continúe acercándose, cosecha tras cosecha, al borde del colapso.




