La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el mundo enfrenta un riesgo creciente de una nueva pandemia sin contar con la preparación suficiente para responder de manera efectiva. El señalamiento está contenido en el más reciente informe de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial (GPMB), respaldada por el organismo internacional.
El documento sostiene que la capacidad global para enfrentar futuras crisis sanitarias avanza más lentamente que las amenazas epidemiológicas. Además, alerta sobre un escenario marcado por la desconfianza entre gobiernos, la fragmentación geopolítica y la reducción de recursos destinados a la salud pública.
Los expertos indicaron que, lejos de fortalecerse tras la pandemia del COVID-19, varios sistemas sanitarios han retrocedido en áreas clave. Entre los principales problemas figuran las desigualdades en el acceso a tratamientos, vacunas y diagnósticos, especialmente en los países de menores ingresos.
La GPMB recordó que en la última década el mundo enfrentó seis emergencias sanitarias internacionales, entre ellas el ébola, el zika, el COVID-19 y los brotes de mpox. Según el informe, en todos los casos la velocidad de propagación superó la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el deterioro del acceso equitativo a medicamentos y vacunas. El informe señala que durante el brote de mpox las vacunas tardaron casi dos años en llegar a los países pobres, incluso más que durante la crisis del COVID-19.
La junta también alertó sobre el impacto político y social que dejan las emergencias sanitarias. Las respuestas politizadas, la desinformación y los ataques contra instituciones científicas han contribuido a profundizar la polarización y debilitar la confianza ciudadana.
En términos económicos, el informe advierte que las pandemias han provocado caída del Producto Interno Bruto, aumento de la deuda pública y mayores niveles de inflación en las regiones afectadas. También destaca que las poblaciones más vulnerables, como mujeres, niños y trabajadores informales, sufren consecuencias más prolongadas.
La copresidenta de la junta, Joy Phumaphi, afirmó que la cooperación internacional será decisiva para evitar una crisis sanitaria más grave en el futuro. “Si la confianza y la cooperación siguen fracturándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia”, advirtió.
Ante este panorama, la GPMB recomendó crear mecanismos permanentes de monitoreo de riesgos, garantizar acceso equitativo a vacunas y asegurar financiamiento sostenible para emergencias sanitarias. La copresidenta Kolinda Grabar-Kitarović sostuvo que el mundo dispone de soluciones, pero advirtió que sin confianza y equidad esas herramientas no llegarán a quienes más las necesitan.




