En su discurso, el ministro de la Presidencia José Ignacio Paliza afirmó que la República Dominicana avanza con paso firme hacia la meta de Hambre Cero, destacando la reducción histórica de la subalimentación, el fortalecimiento de los programas sociales, el aumento salarial y el impulso a la producción agropecuaria como pilares de la política pública orientada a garantizar el derecho a la alimentación y mejorar la calidad de vida de las familias dominicanas.
Discurso:
Conferencia magistral: “Erradicación del hambre y seguridad alimentaria: experiencia de Brasil”
Palabras de bienvenida del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza
¡Muy buenos días!
Excelentísimo señor presidente de la República
Señora vicepresidenta de la República
Honorables ministros y directores;
Representantes de organismos nacionales e internacionales
Líderes del sector productivo y de la sociedad civil
Representantes de gobiernos locales
Invitados especiales.
Amigos de la prensa
Extiendo un saludo distinguido y un agradecimiento especial al conferencista y experto internacional José Graziano da Silva, referente mundial en políticas de seguridad alimentaria y erradicación del hambre.
Es para mí un honor darles la más cordial bienvenida a esta conferencia magistral: “Erradicación del hambre y seguridad alimentaria: experiencia de Brasil”, celebrada en este Palacio Nacional, espacio desde donde se construyen las políticas que impulsan el bienestar y el desarrollo de la República Dominicana.
Señoras y señores:
Nuestro país avanza con paso firme hacia la meta Hambre Cero. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la prevalencia de la subalimentación se ha reducido de manera sostenida en los últimos años, pasando de 8.7 % en 2019, cifra ajustada en períodos siguientes, a un histórico 3.6 % en 2025. Este progreso refleja el compromiso político del Gobierno y se expresa en políticas públicas consistentes, articuladas y sostenidas en el tiempo; pero, sobre todo, se traduce en vidas transformadas, mesas que hoy tienen alimento y familias que recuperan la esperanza.
Este avance, que nos sitúa muy por debajo del promedio regional, significa que casi medio millón de familias dominicanas han salido del hambre en este período.
Estos logros no son producto del azar. Son resultado de decisiones responsables y de un enfoque multisectorial que ha permitido aumentar salarios, fortalecer programas de protección social, ampliar la alimentación escolar, apoyar a los productores agropecuarios, mejorar los sistemas de distribución alimentaria y consolidar la coordinación institucional para que la seguridad alimentaria sea una verdadera política de Estado.
Se ejecutó un aumento del 20 % al salario mínimo del sector privado no sectorizado, completando el tramo final del 8 % que entró en vigor el pasado 1 de febrero de 2026. Hoy, un trabajador de una gran empresa percibe un salario mínimo de RD$29,988.00, mientras que en las microempresas asciende a RD$16,993.20, fortaleciendo así el poder adquisitivo y garantizando un piso de dignidad para el acceso a la canasta básica.
Los trabajadores del campo cuentan ahora con una remuneración mínima de RD$714.00 por jornada, y se han aprobado incrementos de hasta un 30 % en sectores estratégicos como el turismo, reafirmando nuestro compromiso con una mejora real y sostenida de los ingresos laborales.
Establecimos una política de compra directa a productores locales para el Programa de Alimentación Escolar y los Comedores Económicos, eliminando intermediarios y asegurando un mercado estable para la producción nacional.
Hemos implementado financiamiento a tasa cero a través del Banco Agrícola y programas de crédito preferencial para la tecnificación y preparación de tierras, aliviando la carga financiera de los agricultores. De igual modo, el Gobierno ha otorgado subsidios directos a los fertilizantes para mitigar el impacto de los precios internacionales, protegiendo tanto el margen del productor como el precio final al consumidor.
En materia de asistencia técnica y preparación de tierras, se han desarrollado programas gratuitos de arado y acondicionamiento de suelos, junto con la distribución de semillas de alto rendimiento y material de siembra certificado.
Solo en 2025 a través de la Unidad Técnica Ejecutora de Titulación de Terrenos del Estado entregamos más de 31,000 títulos, y para 2026 se proyecta la entrega de 60,000 adicionales. En total, hasta diciembre de 2025, se han otorgado 146,774 certificados de títulos de propiedad, marcando un hito histórico en la regularización de la propiedad.
El Instituto Agrario Dominicano ha entregado más de 90,000 títulos definitivos a parceleros y sus familias, garantizando seguridad jurídica a quienes trabajan la tierra.
Seguimos avanzando hacia la soberanía alimentaria. Actualmente, el 89.6 % de los alimentos que consumimos se produce en nuestras propias tierras.
Aumentamos cuatros veces la capacidad de los Comedores Económicos, pasando de 35 a 134 centros operativos en todo el territorio nacional.
Transformamos el Programa de Alimentación Escolar, garantizando que más de dos millones de estudiantes reciban diariamente en las escuelas la mayor parte de sus requerimientos nutricionales. Esta política no solo combate el hambre, sino que fortalece la permanencia escolar, mejora la capacidad de aprendizaje y protege la salud de nuestra niñez y juventud. Invertir en su alimentación es invertir en el futuro de la nación.
A través del programa Supérate, fortalecimos la tarjeta “Aliméntate”, llegando a cerca de un millón y medio de hogares. No solo ampliamos la cobertura, sino que elevamos la transferencia a RD$1,650, fortaleciendo la capacidad de las familias más vulnerables para adquirir alimentos y reduciendo directamente la inseguridad alimentaria en el hogar.
Estos resultados nos permiten proyectar con optimismo que la República Dominicana podría abandonar definitivamente el mapa del hambre a más tardar en 2028.
Sin embargo, somos conscientes de que los desafíos persisten. Por ello reafirmamos, ante todos ustedes y ante el país, el compromiso firme e inquebrantable del Gobierno dominicano de seguir priorizando la lucha contra el hambre como eje central de nuestra agenda nacional de desarrollo. Combatir el hambre no es solo una meta técnica ni un indicador estadístico: es un deber moral, una responsabilidad histórica y, sobre todo, la defensa de un derecho humano fundamental. El derecho a la alimentación digna debe estar garantizado para cada dominicano y dominicana, sin excepción.
En esa dirección, impulsaremos políticas públicas focalizadas en la zona fronteriza, donde las condiciones sociales y económicas requieren respuestas integrales y diferenciadas.
Ejemplos concretos de esta visión ya en marcha son Manzanillo, Cabo Rojo y Plan San Juan, territorios que han comenzado a experimentar transformaciones importantes mediante inversiones estratégicas en infraestructura, conectividad y desarrollo productivo, orientadas a dinamizar sus economías locales y generar nuevas oportunidades.
Este viernes realizaremos un encuentro con alcaldes y autoridades locales, reconociendo que los territorios son el espacio donde las políticas públicas se convierten en realidades concretas.
Hagamos de esta meta un compromiso nacional, un pacto de conciencia y de corazón. Que cada acción, cada política y cada alianza reflejen el amor por nuestra patria y el respeto por la dignidad humana.
Que este espacio fortalezca voluntades, inspire acciones y nos acerque al día en que podamos decir, con legítimo orgullo dominicano, que el hambre ha sido definitivamente superada en nuestra nación.




