Los avances en la investigación médica, las técnicas de diagnóstico por imágenes y los tratamientos dirigidos están transformando la atención del cáncer de mama, al permitir que los especialistas diseñen terapias más precisas, adaptadas a las características de cada tumor y a las necesidades individuales de las pacientes.
En República Dominicana, esta enfermedad continúa siendo una prioridad de salud pública, por lo que la detección temprana, el acceso a estudios diagnósticos y la atención especializada oportuna son fundamentales para favorecer mejores resultados durante el tratamiento y la recuperación
Así lo explica la doctora Jane E. Mendez, oncóloga quirúrgica de mama y jefa de enlace internacional del Baptist Health Herbert Wertheim Cancer Institute, quien cuenta con certificación del American Board of Surgery y formación especializada en cirugía de mama en Memorial Sloan Kettering Cancer Center
La edad sigue siendo un factor importante en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Sin embargo, los especialistas también observan diagnósticos en mujeres jóvenes. Según datos de Baptist Health, cerca del 13 % de las pacientes con esta enfermedad atendidas en esa institución tiene menos de 45 años
Los antecedentes familiares, las mutaciones genéticas, la exposición previa a radiación en el tórax y determinados factores reproductivos también pueden influir en el riesgo. A estos elementos se suman aspectos relacionados con el estilo de vida, como la actividad física, el peso corporal y el consumo de alcohol.
La evaluación de estos factores permite orientar las decisiones sobre cuándo iniciar los estudios de detección y cuáles pruebas podrían ser necesarias, entre ellas la mamografía, el ultrasonido, la resonancia magnética y el asesoramiento genético
Las pruebas especializadas permiten identificar receptores hormonales, proteínas y otros marcadores que ayudan a los médicos a determinar cuáles tratamientos podrían ofrecer mayores beneficios según el tipo de cáncer y la etapa en que se encuentre.
Entre estas opciones figuran los conjugados anticuerpo-fármaco, medicamentos que combinan un anticuerpo diseñado para reconocer determinadas proteínas con un fármaco contra el cáncer. Esta tecnología permite dirigir el componente terapéutico hacia las células tumorales.
Inicialmente, estos tratamientos transformaron la atención de determinados casos de cáncer de mama HER2 positivo. Las investigaciones han ampliado sus aplicaciones a pacientes seleccionadas con tumores HER2-low y otros perfiles específicos.
“Un análisis detallado del tumor permite al equipo de atención elegir terapias adecuadas para cada paciente y cada etapa de la enfermedad”, explica la especialista
La investigación también explora opciones para pacientes cuyo cáncer de mama reaparece en una zona tratada previamente mediante cirugía conservadora y radioterapia.
En este ámbito, investigadores de Baptist Health Cancer Care estudian la posibilidad de combinar una nueva lumpectomía con reirradiación parcial de la mama mediante radioterapia de intensidad modulada, una técnica que permite dirigir la radiación hacia un área específica y limitar la exposición de los tejidos sanos cercanos
No obstante, esta alternativa está reservada para pacientes cuidadosamente seleccionadas. Su aplicación depende de factores como el tamaño y la biología del tumor, las características de la mama, los tratamientos recibidos anteriormente y el tiempo transcurrido desde el primer diagnóstico.
Por ello, la valoración de un equipo multidisciplinario resulta esencial para determinar si esta estrategia es apropiada para cada caso
El tratamiento del cáncer de mama requiere, en muchos casos, la participación coordinada de radiólogos, patólogos, cirujanos, oncólogos médicos, oncólogos radioterapeutas y especialistas en reconstrucción. También pueden intervenir asesores genéticos, expertos en fertilidad, nutricionistas y profesionales de rehabilitación.
Esta colaboración permite organizar las distintas etapas de la atención e incorporar las preferencias personales, los planes familiares y la calidad de vida de cada paciente en las decisiones médicas.
“Los planes más sólidos surgen cuando los especialistas trabajan en conjunto y escuchan atentamente a cada paciente”, afirma Mendez.
La recuperación también puede incluir necesidades relacionadas con la salud sexual y emocional. Los cambios hormonales, la fatiga, las molestias físicas y las modificaciones en la imagen corporal pueden afectar la intimidad durante el tratamiento y después de este.
Entre las alternativas de apoyo figuran los lubricantes, los humectantes vaginales, la terapia del suelo pélvico, el asesoramiento y los servicios especializados en salud sexual, siempre con recomendaciones ajustadas al diagnóstico y los antecedentes médicos de cada mujer.
“La recuperación incluye la salud física, el bienestar emocional, las relaciones y la intimidad. Las conversaciones abiertas ayudan a que las pacientes reciban apoyo en cada aspecto de su experiencia




