C28 no es un eslogan. Es la consecuencia lógica de un proyecto que ya tiene bases sólidas
Por Eduar Villa
En la política dominicana, pocas figuras han construido una trayectoria tan consistente y estratégica como Carolina Mejía. Su carrera no es producto del azar ni de coyunturas pasajeras; es el resultado de disciplina, estructura y visión de largo plazo. Pensar en 2028 no es adelantarse al calendario electoral, sino reconocer un liderazgo que ya se encuentra en movimiento.
Dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Carolina no solo tiene simpatías: tiene organización. Durante ocho años como Secretaria General, fue pieza clave en la consolidación territorial del partido, fortaleciendo bases, articulando dirigencias y modernizando procesos internos.
Su gestión como alcaldesa del Distrito Nacional —con dos períodos consecutivos y la votación más alta registrada en esa demarcación— no solo confirmó su capacidad electoral, sino también su habilidad administrativa. Gobernar la capital no es un reto menor; es administrar el termómetro político del país.
El respaldo legislativo que hoy la acompaña dentro del Congreso demuestra que su proyecto no es aislado. Es una construcción colectiva que crece, suma y organiza.
Más allá de cifras y estructuras, Carolina ha sabido cultivar una conexión directa con la ciudadanía. La política contemporánea exige empatía real, presencia constante y comunicación transparente. Su estilo combina firmeza en la toma de decisiones con cercanía en el trato cotidiano.
No es un liderazgo distante ni protocolar; es un liderazgo de territorio, de contacto y de seguimiento.
Carolina ha defendido con claridad la gestión del presidente Luis Abinader, respaldando los avances en institucionalidad, estabilidad económica y fortalecimiento democrático. Pero su postura no es meramente continuista: propone consolidar lo logrado y profundizar reformas estructurales.
En política, continuidad no significa estancamiento. Significa estabilidad con evolución. Carolina encarna esa fórmula: experiencia probada con proyección de futuro.
Su acercamiento a Japón y el interés en áreas como semiconductores, sostenibilidad y modernización institucional revelan una comprensión clara del nuevo orden económico global. La República Dominicana necesita liderazgo que piense en competitividad, tecnología e integración estratégica.
No se trata solo de administrar el presente, sino de diseñar el país que competirá en la próxima década.
Las elecciones no se ganan con improvisaciones de último momento; se construyen con organización, resultados y confianza acumulada. Carolina ha demostrado capacidad de gestión, fortaleza electoral y liderazgo interno.
C28 no es un eslogan. Es la consecuencia lógica de un proyecto que ya tiene bases sólidas.




