Santo Domingo.— En la política dominicana, pocas figuras jóvenes han logrado combinar gestión pública, estructura partidaria y trabajo territorial como Hecmilio Galván. Actual director del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) y fundador del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Galván se ha convertido en un activo estratégico del oficialismo, precisamente por el impacto directo de su labor en uno de los sectores más sensibles del país: el campo.
Su trayectoria dentro del PRM no ha sido circunstancial. Desde la fundación de la organización política, Galván formó parte de los equipos que trabajaron en la construcción territorial del partido, integrándose a la estructura que acompañó el liderazgo del presidente Luis Abinader. En ese proceso, su rol como organizador y articulador fue clave en la consolidación de apoyos en comunidades donde el contacto directo y la credibilidad pesan más que los discursos.
Al frente del FEDA, Galván no ha limitado su función a la administración burocrática. Su gestión ha estado marcada por una agenda activa en zonas rurales, promoviendo financiamiento a pequeños productores, apoyo a asociaciones campesinas y fortalecimiento de emprendimientos agropecuarios.
En un país donde el abandono histórico del campo ha sido una deuda pendiente, su presencia constante en comunidades vulnerables ha generado respaldo y reconocimiento. Para muchos productores, los programas impulsados desde el FEDA han representado oportunidades concretas de crecimiento económico y organización comunitaria.
Ese vínculo directo con campesinos y sectores empobrecidos no solo tiene una dimensión social, sino también política. El voto rural ha sido determinante en procesos electorales recientes, y la cercanía con esas comunidades convierte a Galván en una figura con capacidad real de movilización y liderazgo territorial.
En la mira de la oposición
Por lo que no resulta casual que, en medio de un escenario político competitivo, sectores de la oposición cuestionen su figura y busquen restarle espacio en el debate público. En la dinámica electoral dominicana, neutralizar a quienes poseen estructura y conexión comunitaria ha sido una estrategia recurrente.
Las críticas hacia Galván, según dirigentes oficialistas, responden más a cálculos políticos que a cuestionamientos de fondo sobre su gestión. Su crecimiento dentro del PRM y su influencia en la base partidaria lo posicionan como un dirigente con proyección, lo que inevitablemente genera resistencia en adversarios que reconocen su peso estratégico.
Hecmilio Galván representa una nueva generación de liderazgo político que combina formación, militancia y trabajo social. Su paso por el FEDA ha reforzado una imagen de funcionario cercano al territorio y comprometido con los sectores más vulnerables.
En un contexto donde el descrédito político suele afectar a figuras públicas, Galván mantiene respaldo en amplios sectores rurales que valoran resultados tangibles más que confrontaciones mediáticas.
Lejos de desaparecer del escenario, su papel parece consolidarse en la medida en que el PRM continúa estructurando su maquinaria electoral. Para sus seguidores, más que un simple funcionario, Galván es una pieza clave en la estrategia oficialista y un dirigente cuya influencia podría resultar decisiva en futuras contiendas.




